Así que he tomado una decisión radical, y es que no me amargare por no tenerle, ni por no poder conseguir otras cosas justo cuando las quería.
Empezare de nuevo y me impondré una nueva norma, que consistirá en lo siquiente: Cada mañana cogeré lo que me apetezca ponerme, me mirare en el espejo, y me sonreiré, antes de salir.
Porque para mi, el más importante de los gestos es una sonrisa, y muchas veces dependemos de otros para mantener las nuestras activas, pero eso no vale la pena. Debemos aprender a hacer que dependa solo de nosotros, a regalarnos a nosotros mismos alegrías, porque los pequeños detalles son los que se convierten en los incentivos reales, como llegar al instituto, y ver, todos en una misma fila a personas que valen la pena, o que no lo valen, pero que les puedes regalar un abrazo sincero, y un beso cariñoso, pasar por la calle y decidir regalarte un par de flores, ser feliz también con una cámara y una tarde solitaria, con un libro,unas velas, y ya, como punto de cierre espectacular lograr que ese día, alguien te regale una sonrisa, por agradecimiento, por felicidad, por lo que sea, el regalo más enorme que puedes tener es compartir y recibir una de estas, no tengas miedo en mostrarla, ella te dará libertad.

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